脕lbum inestable

Guardar algo con cuidado, continuar la pr谩ctica de costumbres y cosas semejantes, cuidar de la permanencia de alguien. Conservar puede entenderse como la b煤squeda de estrategias para que la materialidad de los objetos y las ideas desaf铆en el paso del tiempo. Pero adem谩s, es un juicio de valor hacia el futuro que implica resaltar algunas experiencias por sobre otras, y relacionarlas encaminando esa selecci贸n hacia una determinada meta. Finalmente, conformar una memoria cuyos par谩metros tenemos la ilusi贸n de poder fijar de una vez para siempre. Aunque sabemos que nuestros recuerdos ser谩n re-escritos innumerables veces, tenemos la intuici贸n de que aquello que estamos generando hoy ser谩 la base sobre la cual se discutir谩 en un futuro.

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Todo no puede ser 鈥渕useificado鈥 ni conservado. Todo no debe serlo tampoco: el crecimiento infinito de los recursos no dejar铆a lugar para el presente. Inclusive, aunque dotemos algunos entes de un determinado valor, logremos congelarlos o les construyamos monumentos, probablemente la vida cotidiana prevalecer谩 sobre ellos y los vaciar谩 de significado.

El tema espec铆fico de la conservaci贸n del arte electr贸nico y de los nuevos medios suma a los problemas compartidos de la conservaci贸n de las piezas de arte, la obsolescencia inmediata de la tecnolog铆a que las sustenta, y por consiguiente, la imposibilidad de una reflexi贸n separada de alg煤n tipo de acci贸n concreta y r谩pida al respecto. Un primer aspecto a considerar, es la distinci贸n entre la preservaci贸n de la informaci贸n sobre una pieza (documentaci贸n) y su materialidad; dos esferas paralelas y en muchos casos absolutamente indivisibles. Pensando, por ejemplo, en las performances, encontramos evidente que la acci贸n ha ocurrido en una determinada coyuntura espacio-temporal, y que solo podemos guardar documentos (relatos, fotos, v铆deos, objetos). Por otra parte, la condici贸n de variabilidad del medio convierte la preservaci贸n de las piezas de arte electr贸nico en un problema de interpretaciones. Sin embargo, no es el aspecto ef铆mero intr铆nseco de una pieza ni la inestabilidad de su soporte los 煤nicos motivos por los cuales no se pueda (o no tenga sentido) conservar su materialidad.

鈥淟a triste paradoja final radica en da帽ar aquello que deseamos salvar mientras intentamos salvarlo. La preservaci贸n es en s铆 misma una fuente de peligros. Tiramos al piso el precioso jarr贸n chino, mientras le quitamos el polvo. Trasladamos y agrietamos el marco de la antigua pintura. Intentamos arreglar aquel libro viejo con cinta adhesiva y cemento de contacto.鈥 Bruce Sterling.

鈥淐uando no se puede mantener la esencia de una pieza es mejor conservarla s贸lo en forma de documentaci贸n, aunque esto comporta evidentes conflictos con los intereses econ贸micos vinculados a la obra de arte鈥. Rudolf Frieling.

Un segundo aspecto, que existe paralelamente a las esferas de la conservaci贸n material y la documentaci贸n, es la tipolog铆a de la preservaci贸n. Gaby Wijers, coordinadora de preservaci贸n, investigaci贸n y desarrollo del Netherlands Media Art Institute/Montevideo, aclara que las pr谩cticas que no conllevan una acci贸n f铆sica directa sobre la pieza, se consideran modos de conservaci贸n pasivas. Por el contrario, aquellas otras que intervienen la obra modific谩ndola o restaur谩ndola son activas. Esta distinci贸n es importante, en tanto que implica modos de aproximaci贸n a las expresiones art铆sticas y, por ende, distintos tipos de recursos materiales y humanos. La documentaci贸n sobre una obra, siempre ser谩 un modo de conservaci贸n pasivo. Tambi茅n lo es su correcto almacenamiento y el cuidado de las condiciones del entorno. En tanto, la conservaci贸n activa comprende distintos m茅todos entre los cuales, y a modo de ejemplo, podemos mencionar la emulaci贸n, la migraci贸n y la re-interpretaci贸n. La emulaci贸n propone recrear por software, las condiciones originales de hardware para las cuales la obra fue dise帽ada. Por tanto, es un programa que genera una plataforma en la cual el c贸digo original puede funcionar. En cambio, migrar significa actualizar el c贸digo hacia un nuevo formato, con los cambios a nivel visual y sensorial que la misma pueda acarrear. Por otra parte, re-interpretar una obra implica no solamente la actualizaci贸n a nivel tecnol贸gico sino tambi茅n la puesta al d铆a del di谩logo que esa obra ten铆a con su contexto. Tal vez, este tercer modo de conservar es aquel que separa la intenci贸n de una obra de su materialidad de la manera m谩s radical.

Uno de los planteos interesantes que se desprenden de la tarea de la preservaci贸n del arte electr贸nico es que justamente para poder conservarse debe transformase. Esto va en contra de la imagen generalizada de la conservaci贸n como sin贸nimo de coleccionismo, y de su asociaci贸n a cierta idea de inmutabilidad. La conversi贸n constante de la obra en post de su perdurabilidad puede orientarse hacia el plano de la documentaci贸n y tambi茅n hacia la transformaci贸n f铆sica concreta en virtud de su presentaci贸n futura. Para el segundo caso, la informaci贸n adicional (metadatos) es tan importante como para el primero.

Una conservaci贸n adecuada no puede basarse solamente en el aspecto f铆sico, t茅cnico y funcional de una obra, sino que debe considerar los conceptos que la sustentan y la intencionalidad del artista. Es conveniente que la informaci贸n se encuentre ordenada, que pueda ser compartida y altamente accesible. Sin embargo, al hablar de la conservaci贸n de las intencionalidades o el/los sentido(s) para una obra, no estamos pensando en cierta idea de esencia o inmaterialidad. El proceso de conservaci贸n tanto de objetos como de documentos trae aparejada la reflexi贸n sobre la materia (que ser谩 tratada de diferente forma seg煤n sea para un caso u otro).

La importancia de la documentaci贸n que se hace evidente para todo tipo de colecciones p煤blicas y privadas, tambi茅n puede ser 煤til para los propios artistas. En muchos casos, la primera reacci贸n de los mismos frente a los temas de conservaci贸n se vincula con una total ausencia de miedo a lo ef铆mero. Si algo debe desaparecer, puesto que su tecnolog铆a se ha vuelto obsoleta, que as铆 sea. Pero estas afirmaciones son un arma de doble filo. Si existe un derecho al olvido, y existe la libertad de cada individuo de elegir sobre su memoria (en la medida en que esto le sea posible), si las experiencias de cada persona se viven como singulares, a nivel de una sociedad y sus instituciones todo esto debe adoptar un cariz un poco diferente.

Al mismo tiempo, deber铆amos decir que es fundamental encontrar un balance en la cantidad de datos a archivar; sabemos que la sobreabundancia de informaci贸n es tan da帽ina como su carencia (un tema central de reflexi贸n en un momento en el cual las reivindicaciones del pasado est谩n a la orden del d铆a). Miles de datos solo sirven para esconder aquellos otros que nos pueden ense帽ar algo. Uno de los roles fundamentales que la documentaci贸n tiene es cuidar que las transformaciones que obras puedan adoptar con el transcurso del tiempo (su re-invenci贸n en virtud de su conservaci贸n), no vayan en contra de sus valores originales. Sabemos que cuestiones que son obvias hoy, en el a帽o 2007, dejar谩n de serlo. Aquellos arque贸logos de los media de un futuro no muy remoto necesitaran los datos que hoy no nos resulta imposible documentar y que el paso del tiempo volver谩 irrecuperables.

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Este art铆culo es una s铆ntesis del texto 脕lbum Inestable, un acercamiento a la conservaci贸n del arte electr贸nico de Vanina Hofman publicado en聽Arte Electr贸nico / Entornos cotidianos, colecci贸n Papers per a Debat N潞 5, FUNDIT 鈥 Escuela Superior de Dise帽o ESDi, Sabadell, 2007.

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La fotograf铆a pertenece a la obra Connected Memories y es gentileza de la artista Anaisa Franco.

Publicado por taxonomedia el 15 Dic, 2007  en Conservacion  0 comentarios
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